La importancia de ser paquete en moto

Los moteros hablamos de los acompañantes como paquetes, así que utilizaremos este término de ahora en adelante.

La experiencia me ha llevado a ver que solemos ser chicas (yo ya señora por la edad) las que vamos en la parte trasera de la moto. Sí, las cosas están cambiando y bla, bla, bla… pero aún es así, salvo honrosas excepciones. Y es así porque las mujeres somos valientes, quizás no todas dotadas de la valentía de llevar una moto, pero sí dotadas del valor de ir detrás…

Conozco algunas chicas que llevan motos (en mi grupo hay varias), pero la gran mayoría son chicos. Sin embargo, conozco pocos chicos que vayan de paquetes con regularidad, sí a alguna concentración concreta, esporádicamente. Ellos confiesan que les da más miedo ir detrás que delante, por lo cual lo evitan. Y es que las mujeres tendremos muchos defectos, que los tenemos, pero somos confiadas en este sentido, sufridoras y nos adaptamos.

Defino esa categoría motera que tiene un nombre un tanto perverso. Paquete es ese bulto que va en el asiento de atrás de la moto. Un paquete de carne y hueso que no se comporta como un objeto inamovible, estático e inerte. Es un/a compañero/a que baila el mismo vals que la moto y el motero; es la persona que mira con el piloto; son el segundo par de ojos que avisan de manchas en la carretera; que te marca el coche que sale del cruce sin mirar; que acompasa el levantamiento de su cuerpo con el de “su director” ante un bache; es quien mira el gps del móvil, el mapa o esos pueblos escritos en un pedazo de papel que hay que pasar para no perderse;  es esa persona que aguanta el frío y el calor sin quejarse, que se orina con los baches, pero sabe que ha de aguantar hasta la próxima gasolinera.

Pero es más: es la persona que se ajusta como un guante a su compañero de ruta, quien disfruta de los olores, colores y paisajes junto con el que lleva en sus manos tu destino.

Si para conducir una moto se necesita, amén de aptitud, capacidad, determinación, para ser paquete se necesita una extrema confianza. Tu seguridad no es algo que controlas, la has cedido voluntariamente a tu piloto.

No te creas que somos muchos los paquetes, al menos no somos una mayoría. Si te fijas verás que en grupos moteros ni el 50% va acompañado. Y es que no sólo es cuestión de confianza; es que la moto es también nuestro mundo, aunque seamos algo a primera vista secundario y prescindible.

Como se trata de contar mi experiencia y no ajenas, te diré que creo que no se “nace” paquete. En el caso de los pilotos, conductores de moto o como los quieras llamar, esa afición nace de pequeño, adolescente o joven (poco habitual, aunque las hay, son las pasiones tardías). Sin embargo, un paquete (hablo de esos que van siempre atrás), por regla general, nace de una experimentación anexa  a acompañar a otro ser, el piloto. Por poner un ejemplo, ¡qué mejor que el mío, es el que mejor conozco! Jajaja.

Cuando conocí a mi marido, a los 17 años, era un apasionado de las motos sin moto. A lo largo de los años esa pasión no disminuía: seguía carreras, compraba todas las revistas del momento (recuerdo que se gastaba el poco dinero que le daban en casa en ellas y luego el fin de semana tenía que invitarle a un refresco… eran otros tiempos). Conocía todas las motos, sus características y hasta adivinaba el modelo por el ruido. Pero seguía sin dinero para comprar una moto. Persiguió ese objetivo hasta que se pudo comprar la primera, de segunda mano, una Kawasaki 500 GPZ. En ese momento mi destino estaba marcado. Yo no era aficionada a las motos. Si me preguntas si me gustaban o no, no sabría contestarte. Era algo que estaba ahí, no tenía interés en pasar de ese estado neutro.

Retomando el momento de la primera moto, digo que mi destino estaba marcado porque sabía que no podía ni debía quitar esa afición a mi compañero, porque le daba vida, le sacaba de esos múltiples problemas que todos tenemos en la edad adulta, le daba alas. Así que o iba con él o le dejaba ir (no me refiero a irse del hogar, sino a disfrutar de ese ocio que era algo más, diría que se puede calificar perfectamente de amor a una máquina). No quise competir con una amante que me iba a ganar la partida. No quería darle a elegir, porque nunca me dejaría por una moto, pero coartándole le haría infeliz o, al menos, menos feliz de lo que podría serlo.

Así que me decidí a montar, ¡por probar no se perdía nada! Pasaba frío, calor y miedo. Poco a poco, y en espacio de no mucho tiempo, ese mundo me fue gustando. Apreciaba de otra forma los paisajes, notaba olores que antes no había olido, disfrutaba de sensaciones nuevas.

Y, claro, me fui enamorando de las motos y del mundo motero. La confianza en la habilidad de mi marido estaba ahí, no por ser muy diestro, sino porque notaba que él era consciente de que llevaba un paquete muy preciado.

Concluyo diciendo que el paquete, como empecé diciendo, no nace, sino se hace. Hay amores que surgen a primera vista, otros se desarrollan con el roce. 

Después de la introducción, ¡vamos a las experiencias!

  • Una es la comunicación.

Es curioso, porque hoy en día el 99% de los moteros tienen intercomunicadores. Bueno, pues mi piloto y yo, su paquete, no tenemos. Esto tiene una explicación: soy muy habladora. En un principio, el de aprendizaje, mi piloto tenía que concentrarse, “estar a lo que estaba”. Es complicado centrarte si alguien te va diciendo: “me hago pis”, “tengo frío”, “tengo calor”, “no corras”, “cuidado”, “frena en esa curva”, “¡ohhh, qué bonito el conejito que está junto a esa roca a la derecha!”, etc. Así que no compramos intercomunicadores. Tiempo después no nos hacía falta, ya habíamos creado un lenguaje de signos.

Ese lenguaje de signos es breve, son dos básicos:

  1. Apretar sus piernas con las tuyas
  2. Apretar su  brazo con tu mano

Vamos a ver, no se trata de hacerle hematomas ni de pegarle un susto de muerte al piloto. Si viene una curva y aprietas algo, él sabe que le estás dando a entender que vaya más “a modo”, como se dice por Galicia (más despacio). Si vas por un pueblo significa que ojo con los radares y que si no va a 50 Km/h le vas a pegar una colleja que se quede tonto para un mes. Si pasas por una señal de gasolinera y se la indicas con un dedo (pasas por delante la mano, no le tapas los ojos, ¡qué bruto/a! Jajaja), no significa que tiene que echar gasolina, él ya sabe si tiene que echar o no, significa que quieres parar (a ir al baño normalmente). Si haces lo mismo cerca de un bar de carretera es que quieres tomar algo. Si empieza a llover y pones el dedo para arriba es que hay que ponerse un chubasquero o parar. Si pasamos ante un monumento (de los de piedra, los otros ya los ve él siempre sin que yo le indique nada, jijiji) se señala.

En fin… tampoco es tan difícil de adivinar. No obstante, te diré, que nosotros nos oímos. En todas las motos que hemos tenido nos hemos oído. Muchos dicen que no pueden establecer una conversación, pero es que no nos ponemos a hablar de: “qué gordo está Rodrigo últimamente y eso es por lo mucho que come el zampón”. Si dices fuerte: “me hago pis”, te oye fijo.

Se me olvidaba decir que me encantan esas dos o tres palmaditas que me da mi compañero en la pierna que significan “qué bien lo estamos pasando, qué bonito todo esto y qué estupendo que estés conmigo”. Es curioso, porque no somos de expresiones de ese tipo, salvo en la moto.

No es un alegato contra los intercomunicadores, simplemente decir que en nuestro caso concreto no nos hace falta. Hablamos cuando bajamos de la moto.

Por otra parte, yo agradezco ese silencio, porque voy unas veces centrada en la carretera, en las fotos que voy haciendo o en mi mundo interior. Porque sí, se disfruta mucho observando la naturaleza por la que discurres y hablando con tu interior. Ya sé, puedo resultar rara, pero dado que no llevo la moto, tengo esos momentos de introspección.

La moto es un gran momento para estar contigo mismo…

  • La comunicación no consciente.

¿Qué es la comunicación no consciente? Es aquella que no va dirigida a nadie en concreto, pero que percibe tu compañero. Seguro que a ti te ha pasado, tanto si eres conductor como si eres paquete de una moto.

No todos los días son iguales, no vas con la misma seguridad, quizás estés nervioso, o cansado o simplemente menos hábil, más distraído. Bueno, pues ese día, tu paquete lo nota. Se da cuenta de que hoy no tomas las curvas como sueles hacerlo, o que hay un algo que te hace estar inseguro; en una expresión de la calle: “que no estás fino”. Del mismo modo, tu piloto se da cuenta de si ese día estás menos dispuesto para ir en la parte trasera.

En el caso del piloto es una ligereza y un buen hacer que notas ausente ese día y ¡no, no es que vaya haciendo barbaridades!, es simplemente que aprecias esa falta de soltura que tiene habitualmente. En el del paquete puede ser un movimiento, un agarrarse más fuerte. Ambos lo notamos. Y es que somos un tándem.

Como se trata de hablar de la importancia del paquete, te diré que ese día no agobies a tu compañero, tranquilízalo, quizás no sea el día para ir de ruta, o simplemente llegar menos lejos de lo habitual. En caso de que seas tú quien no está al 100% es preferible que se lo comuniques y dejar para otro día la aventura de la ruta.

  • La comunicación en grupo.

La moto es un elemento de comunicación entre piloto y paquete, pero también es un elemento de comunicación del piloto y del paquete con el resto de motos si vas en grupo.

Aunque mi piloto vaya marcando con el dedo gravilla, con la pierna un bache, con el brazo unos ciclistas o con las dos piernas un badén, yo también lo hago. No dudo de mi piloto, pero puede llegar el caso en que él no vea algo y yo sí;  de este modo marcamos los dos, o marco yo. Es preferible que marquemos ambos a que no marque ninguno, ¿no te parece?

Es un cometido que no se nos asigna a los paquetes, pero estamos tan acostumbrados que nos sale sin pensarlo, quizás en un principio por imitación, luego de forma automática.

Supongo que otros vehículos como coches se extrañarán de tanto movimiento y aspavientos. Muchas veces me pregunto si cuando se arriman a su derecha para dejar paso de forma espontánea y sacas la pierna como saludo no estarán pensando que vas a darles una coz, jajaja (y te hablo a ti, piloto, porque los paquetes saludamos como los seres humanos, con la mano, jijiji). Somos un colectivo raro, pero muy educaditos, la mayoría…

  • La postura.

¡Ay la postura, cuántas hay! ¡Ehhhhhhhhhhh, no te vayas por los cerros de Úbeda, que estamos hablando de compenetración vestiditos y sobre dos ruedas!

En primer lugar, hay tantas posturas como tipos de motos. El que va en una custom ya se sabe que va en posición de recibir en abrazo a cualquiera; su paquete va sentadito en ángulo recto. El que va en una R va flexionado hacia delante y su paquete idem, eadem, idem (declinación del latín, jajaja), es decir, también flexionado, semi-tumbado encima del piloto (mi marido llama a esas motos mata novias).

Bueno, en mi caso particular he tenido distintos tipos de moto, pero puedo clasificarlas en dos clases:

  1. Turismo
  2. Trail

En la primera, la GPZ 500, sin top case, iba pegadita al “señor de delante”. Desde entonces siempre me pego, a no ser que haya un salto considerable de uno a otro asiento, como en el caso de la Goldwing.

Ahora tenemos una Triumph Explorer y me permite ir a ratos sentada apoyada en el respaldo, como un “Capitán General”, pero no suelo ir atrás, me gusta ir pegada y, curiosamente, a él que yo vaya así. ¿Ya estamos otra vez? ¡Esa menteeeeeeeeee!

La explicación es que le corto el viento, le protejo por la espalda y nos damos calor mutuo; en verano esta teoría se cae, pero en invierno o mal tiempo de lluvia y otras inclemencias es lo mejor; vivo en Galicia y verano son dos meses escasos, así que durante 10 meses hace frío, llueve, hace viento, hay niebla… una o varias cosas a la vez.

Hay otra explicación: “bailas con el piloto”. Puedes mover cabeza y brazos sin desequilibrarle para nada. Cuando vas pegada, el giro de cabeza (tampoco al estilo heavy) no le influye, el cuerpo va en la misma línea que el suyo, así en las curvas no hay movimiento. Cuando vas sentada atrás, cualquier movimiento se multiplica en intensidad. Os lo digo por experiencia, recordad que yo voy sacando fotos el 75% de la ruta y las saco hacia delante y hacia atrás.

Sin embargo, he de decir que otras paquetes conocidas van separadas y les va bien. Incluso he oído que a sus compañeros les agobia que vayan pegadas.

Por cierto, antes de acabar, decir que ir pegado no es ir hincando piernas en el compañero, ni presionarle de tal forma que se crea que lleva puesto un corsé. Ir pegado es tener contacto. Un sólo cuerpo, por decirlo de alguna manera, pero no una mochila de piedras pegada a la espalda ni un pulpo. El piloto tiene que tener libertad de movimientos y facilidad para poder realizar cualquier acción.

  • La ropa y el equipaje.

Aún hay quien cree que la moto es un elemento de ligue. No, no lo niego, mola mucho ver a un motero guapo y maqueado en la moto, pero “va a ser que no”, vamos, que no estamos para eso en una ruta. Te aconsejo que te ligues en tierra a la chica en cuestión o al tío buenorro. Vas a la plaza o bar donde se junten moteros y tomando un refresco o cerveza sin alcohol y, eso sí, vestido de motero/motera, entablas conversación.

Pero si vas de ruta vete vestido acorde con tu tipo de moto y con el clima. ¿De qué vale un traje de cuero si llueve a mares?, ¿no será mejor una cazadora de cordura? Y esas botas de tacón (esto evidentemente para las chicas) son incómodas para apoyar el pie en los estribos, son incómodas para andar y encima es que es como ir a un entierro con traje de sevillana.

Vamos a ver, no hace falta ir como un pordiosero, se puede ir limpio, correcto y bien vestido con la ropa motera adecuada. Nadie va a hacer una maratón con traje de noche ( bueno algún borracho o trastornado puede).

Y esto viene muy a cuento con la segunda parte: el equipaje. Cuando uno viaja en moto para estar varios días fuera se lleva lo imprescindible, porque una moto no es un coche ni un tráiler.

Tu piloto agradecerá que en el escuálido espacio del top case y maletas, si es que los tiene, se reparta la ropa de dos, no sólo que vaya la tuya.

Evidentemente hay que llevar ropa interior para cambiarse cada día o en su defecto los días suficientes para que se lave el resto y seque. Luego, y eso se lee en revistas, etc., lo imprescindible (te lo da la experiencia  desde el primer viaje, en cuanto ves que no caben las zapatillas, jajaja).

Los paquetes  tenemos que ser comprensivos, saber que es necesario sólo un jersey o cortavientos, unos vaqueros y unos leggins que abultan poco, unas chanclas, unos deportivos y unas camisetas… Y, de aseo la pasta de dientes, cepillo, toalla pequeña, desodorante, jabón y peine (vale, una colonia si queréis, pero en un frasquito pequeño de plástico). No, no vamos a estar tan guapos como en nuestra ciudad, pero vamos en moto.

¿Por qué toco este tema?, porque he visto a paquetes intentar llevar de todo o directamente quejarse amargamente (los pilotos conocen mejor el espacio de sus motos y se quejan menos).

Los paquetes, al final, somos buenas personas y nos adaptamos al medio; no todo el mundo es capaz, pero el paquete que lo es de verdad se amolda al espacio físico de la moto, tanto en lo que concierne a su asiento como al espacio de maletas.

Recuerdo fotos de los muchos viajes que he hecho fuera en los que aparezco vestida igual, parece que he hecho un corte con photoshop, jajaja.

© Agradecimientos y Créditos: Artículo escrito por Pilar De-Bernardi. Enlaces, menciones y fotos de esta entrada.

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NOTA: Puede que los enlaces, imágenes y/o vídeos dejen de verse.

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#ConduccionSegura en #moto

  1. skiterskiterio

    Por si ayuda, de los foros de V-strom conozco un mejor nombre para el paquete: el termino “artillera” (o artillero, para ellos..pero menos común, como dices).

    En el tanque de guerra, el “conductor” depende de su artillero para que le defienda disparando, le avise de peligros u objetivos y le indique lo que no ve. Una simbiosis y compenetracion muy parecida a lo que pasa en nuestras motos con “nuestras artilleras”.

    Buen articulo. Felicidades.

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    • pilar

      ¡Caramba, buen nombre!. Mucho mejor que paquete. Algo bélico, pero la vida es una guerra en la que se disparan ilusiones, se sortean peligros y explota felicidad si se busca ( en moto se obtiene en cada salida). Me río de mi misma, porque con la edad cada día soy más cursi.
      Muchas gracias.
      Me quedo con lo de artillera desde hoy.

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  2. El compañero del VStrom tiene toda la razón, se nos llama artilleras, aun que he de completar su definición añadiendo que lo de artillera es tambien porque vamos disparando nuestras camaras fotográficas haciendo fotos desde el asiento d atrás.
    Pués eso, l@s paquetes o artillr@s somos la mar de completit@s ! Vsssssssssss

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  3. jorge saavedra

    Excelente documento.

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  4. Neus Morales tot

    Pilar soy Neus des-de Barcelona me siento tan identificada con este escrito que.cuando lo estaba leyendolo mi marido penso que lo havia escrito Yo !,, Somos como dos gotas de agua!!!!!! Nosotros solo viajamos en moto los veranos para ir de vacaciones ya que mi marido usa la moto para ir a trabajar Mi nombre de avatar es arrtillera1

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    • pilar De-Bernardi

      Es que creo que nos parecemos todas las paquetes en una serie de cualidades comunes y una es sentir bastante aprecio por dos cosas: la moto y el conductor, el orden no lo digo que luego se ponen tontitos, jajaja

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  5. Gustavo Ochoa

    Hooola soy de Argentina, leo frecuentemente sus artículos me parecen excelentes​, pero éste me ha conmovido, soy motero veterano q estába a punto de vender su moto con mucho dolor x motivos económicos, pero luego de leer lo q has escrito aquí me decidí a no venderla porque es mi cable a tierra!! Gracias!! Un saludo de Córdoba, Argentina

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  6. Pedro

    Hola desde Las Palmas, estoy inoculado desde muy temprana edad hasta mis 59 con este virus.Me ha encantado la descripción y que hayas compartido toda esa vida de experiencia detrás de otro casco. Solo añadir que he tenido ocasiones de leer en la cara de otras artilleras paquete que han pasado tanto miedo que nunca se volverían a subir en moto.
    Coincido contigo en que el motero responsable ha de cuidar a su transportada como a si mismo y al menos a mi…eso conlleva una enorme responsabilidad que acaba con las excesivas florituras de pilotaje.
    He tenido tanto compañeras de viaje que han pellizcado mi costado buscando la forma de que girase más el acelerador como otras que …se han dormido a mi espalda con las manos metidas en mi cinturón. Eso es confianza mutua y no lo que se ve por ahí!!
    En fin..me alegra seguir estando en la brecha y me encanta tu historia con la GPZ500….yo he tenido también muchas “amantes” de dos ruedas y por último estoy enredado con una estupenda y cuidada Suzuki GS500, también muy noble y divertida.
    Un saludo motero…el que más les guste!.

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  7. Pingback: PoluxCriville.blog | @PoluxCriville #ConduccionSegura

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