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Retrovisor, intermitentes y cambios de dirección

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En el capítulo anterior (Ver y ser visto) ya se hacía referencia al mal uso o al no uso del retrovisor como una de las causas por las que los coches tienen dificultades para detectar a las motos.

Pero tan importante es que ellos nos vean a nosotros como que nosotros les veamos a ellos. Porque en entornos saturados de tráfico como en las ciudades constantemente estamos cambiando de dirección o de carril, y en estas condiciones es imprescindible utilizar perfectamente los retrovisores e intermitentes, sacando el máximo partido a estas dos herramientas tan esenciales para tu seguridad.

Para empezar, unas estadísticas con el objetivo de convencer a los “escépticos” sobre la importancia de retrovisores e intermitentes en la seguridad del motorista:

  • Aproximadamente el 25 % de los accidentes con motos implicadas en una ciudad como Barcelona se deben a un incorrecto cambio de dirección, provocado casi siempre por un mal empleo de retrovisores o intermitentes.
  • En ciudad los coches accionan el intermitente en un 67 % de las maniobras, mientras las motos lo hacen sólo en un 41 %. En Madrid es el 73 % los coches frente al 31 % las motos.

Repasemos primero lo que nos explicaron en la autoescuela, aquella secuencia tan elemental y lógica consistente en:

  1. Mirar por el retrovisor
  2. Señalar con el intermitente
  3. Realizar la maniobra

Ejecutar estas tres acciones en el orden descrito es fundamental para la seguridad del cambio de dirección, pero demasiado a menudo los conductores (tanto de motos como de coches) “se olvidan” de la 1ª y/o la 2ª.

Y sucede que para el motorista un choque lateral contra otro vehículo provocado por un cambio de dirección incorrecto puede acarrear muy graves consecuencias, de forma que no debemos tomarnos nunca a la ligera esta maniobra. Personalmente me he impuesto la obligación de indicar SIEMPRE los cambios de dirección con el intermitente, aunque esté convencido de que no existe riesgo alguno. Si no lo hiciera me sentiría “desamparado”, inseguro ante la posibilidad de que se me llevara por delante un vehículo que hubiera escapado a mi atención, a pesar de todas las precauciones.

Pero ni siquiera cumplir a rajatabla con estas tres acciones garantiza por completo la seguridad del cambio de dirección. Recordemos que los retrovisores ofrecen un ángulo de visión limitado a unos 30 grados en el mejor de los casos, y a menudo puede haber un vehículo justo donde el retrovisor no alcanza a reflejarlo (el “ángulo ciego”),  precisamente en el lateral a nuestra espalda, demasiado cerca, allí donde ya apenas nos queda tiempo ni espacio para reaccionar.

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Para evitar el problema del “ángulo ciego” recomiendo realizar lo que llamo “visión lateral directa”, un pequeño movimiento del cuello hacia atrás acompañado de una mirada de reojo que cubre precisamente ese ángulo oculto. Se trata en realidad de mirar por encima del hombro (sin girar la cabeza) inmediatamente después de mirar por el retrovisor, para complementar la información que éste nos ofrece. En la foto puedes ver el área que cubre el retrovisor (amarilla, que no permite detectar al coche rojo que tienes a tu izquierda) y la que cubre la visión lateral directa (verde). Entre ambas ofrecen un control prácticamente total del área circundante.

PoluxCriville-J&C_Campsolinas-moto-retrovisor-intermitentes-cambio-sentido (1)

Los retrovisores de los coches tienen el mismo problema que los tuyos, ese ángulo ciego que les impide verte cuando circulas en paralelo junto a ellos ligeramente retrasado (más o menos a la altura de su puerta trasera o su maletero, como el motorista a la izquierda del coche rojo). Procura mantenerte en esa posición el menor tiempo posible, por la cuenta que te trae.

Recuerda que mirar por el retrovisor supone perder de vista lo que sucede delante tuyo durante unas fracciones de segundo. Mejor dejar el adelantamiento para mejor ocasión si circulas demasiado cerca detrás de otro vehículo que podría frenar bruscamente en ese preciso momento.

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Cuando acciones el intermitente debes hacerlo con una antelación ni excesiva (los demás vehículos no te hacen caso porque creen que te lo has dejado puesto) ni insuficiente (no tendrían tiempo para reaccionar). 1,5 ó 2 segundos creo que es lo más aconsejable en la mayoría de los casos.

Un último consejo: no mires por el retrovisor “por si acaso viene algún coche”, debes comprobar siempre “que no venga nadie”, descartando por completo la presencia de otro vehículo antes de realizar la maniobra. La visión lateral directa será tu mejor aliado para ello.

Artículo publicado en el número 44 de la revista Motoworld.es escrito por los hermanos Joan y Carles Campsolinas (Seguro en moto).

© Agradecimientos y Créditos: Enlaces, menciones y fotos de esta entrada.

PóluxCrivillé NO A LOS GUARDARRAÍLES ASESINOS

Nota: Puede que los enlaces, imágenes y/o vídeos dejen de funcionar.

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