¿Qué herramientas necesito para hacerme el mantenimiento de la moto?

PoluxCriville-Herramientas-moto-motogrua-mapfreLlevar el mantenimiento de tu moto es cuestión de ponerse, aunque evidentemente, todo dependerá del grado de “manitas” que seas. Yo, nulo, por desgracia. Soy de los que “quieren” más que “pueden”, al menos por el momento. Leí el libro “Pon a punto tu moto por Josep Armengol con prólogo de Álex Crivillé” y, junto con el manual de tu moto, pienso que no es una tarea difícil; por ejemplo un simple cambio de aceite. Probablemente la primera vez eches toda la mañana como toda buena primera vez, pero la segunda y siguientes estoy convencido de que al poco te llamarán los de HRC.

A lo mejor con el tiempo me veo comprando herramientas a medias con algún colega, por aquello de dividir los costes,  y para todo lo demás, este práctico artículo de Motociclismo.es:

Estos son los trucos y las herramientas que no pueden faltar en el garaje/taller de tu casa.

  • Limpieza. Una buena limpieza previene averías, al poderse detectar más fácilmente fugas de líquidos o piezas con inicio de rotura, haciendo más agradable el uso de sus componentes móviles (palancas, manetas o el mismo acelerador). Aquí empezaríamos incluyendo el práctico papel de limpieza, que en formato rollo o bobina y con su correspondiente soporte (de pared o suelo), resulta más cómodo que el trapo de toda la vida, igual que los populares Kleenex, de usar y tirar, en lugar de almacenar suciedad.
    También nos prestarán un buen servicio los artículos de limpieza que encontremos específicos, como limpia metales o desengrasantes, para declararle la guerra a la suciedad -¿quién no prefiere salir a montar con la máquina reluciente?-. No debemos olvidar nuestra propia limpieza con jabones más o menos fuertes o los limpiadores de manos sin agua (como el Fast Orange, por ejemplo), para cuando no dispongamos de ella en nuestra «sala de operaciones».
    Y si no queremos que nuestras manos se ensucien/deterioren con las tareas de taller, también podemos considerar la opción de adquirir guantes, bien, los de mecánico que por ejemplo comercializan casi todas las marcas de equipamiento «off road» -algunas ofrecen también monos y delantales de mecánico– o los domésticos desechables -mejor tacto, pero menos resistentes-, que habitualmente se emplean en el hogar.
    Finalmente, si disponemos del lugar adecuado, con toma de agua así como luz, una máquina de lavado a presión o hidrolimpiadora nos facilitará mucho las labores de desincrustación del pesado barro. Estos utensilios cada vez ocupan menos espacio y cuestan menos.
  • PoluxCriville-Mannesman-juegollaves110e215pzHerramientas de montaje. Aquí es donde todos solemos tirar la casa por la ventana, no exactamente a la hora de invertir en la calidad de la propia herramienta, pero sí a la de comprar muchas más de las necesarias, en concreto, cuando nos interesamos por juegos completos de herramientas, bien sean éstas fijas, combinadas o automáticas (carracas, etc.), justificándonos siempre al pensar en labores de mantenimiento de otros vehículos o del propio hogar. Si nos hacemos sólo con las herramientas necesarias para el desmontaje de nuestra moto, nos sorprenderemos con una mucho menor inversión y también con el menor espacio que requiere el almacenaje de las propias herramientas, favoreciendo el orden y el control sobre las mismas. Además hay que tener en cuenta que, por ejemplo, la industria japonesa sólo utiliza tornillería de numeración par allí donde la europea usa impar para igual métrica, sobre todo, cuando ésta es de pequeña dimensión. Como ejemplo baste la comparación de los frenos de cubierta, más conocidos como papillones, donde el espárrago se ha unificado en métrica 8, mientras que desde Japón las tuercas que los fijan son de 12 y en Europa se usan de 13 mm.
  • Llaves fijas. No debe faltar un juego de llaves fijas, las que por un lado valen para un determinado tornillo y por el otro, para la medida superior. Mejor aún si éstas son cerradas, aunque a veces no nos valdrán en determinadas situaciones, pero sin duda en las que sí, la mayoría, no castigarán las dos caras sobre las que actúan las primeras, repartiendo la fuerza sobre las 6 caras que componen la cabeza de cualquier tuerca o tornillo hexagonal. También podemos optar por las llamadas llaves combinadas, que fijas y con una única medida, por un lado son abiertas y por el otro cerradas -nuestras favoritas-, pudiéndose hacer bastante fuerza con este extremo y actuando una vez aflojadas con el otro más cómodamente. Para aún mayor comodidad, también están disponibles en carraca (ojo con los esfuerzos, ya que su labor es ofrecer la comodidad de usarlas sin retirarlas del tornillo manipulado al aflojar o apretar, pero sometidas a grandes esfuerzos, el mecanismo sufre bastante.
  • Allen. Un juego de llaves macho, las populares Allen -de 2,5 a 10 mm-, nos permitirá actuar sobre este tipo de tornillos, cuya cabeza suele quedar poco accesible. Si además son de tipo bola, serán más cómodas en determinados lugares poco accesibles, pudiéndose actuar con cierto ángulo respecto al eje del tornillo, como los que sujetan las cubas de los carburadores.
  • Destornilladores. También unos destornilladores, sobre todo, de estrella, con varios tamaños la punta, así como del propio destornillador para ejercer más o menos fuerza, incluyendo alguno muy corto (cabezón) para esos lugares más comprometidos. Los pequeños de punta plana nos servirán, entre otras cosas, para regular la mezcla del carburador o el ralentí, y los que son algo más grandes, no mucho, para regular las suspensiones. Uno enorme seguro que lo acabamos usando para hacer de palanca o golpeado para sacar rodamientos rotos.
  • Alicates. Unos alicates universales, los de pinza plana y con varias zonas para cortar, serán un comodín perfecto para casi todo, sujetar o extraer pasadores (ojo con marcar mucho las piezas) o cortar diferentes cables o alambre, aunque con frecuencia se terminan usando como pequeño martillo «de precisión».
  • Martillo. Un martillo siempre se hace necesario debido al gripaje de algunas piezas expuestas a la humedad y con riesgo de oxidarse, aunque algo más especializado es un mazo de teflón, que no marcará o deteriorará más aún las citadas piezas bloqueadas.
  • En una caja. Además, para tener todo localizado y centralizado, nada como una buena caja de herramientas, con varias opciones, metálica de las de toda la vida o las actuales de plástico (muchos más tamaños), inclusive las organizadoras con ruedas para un mejor transporte, aunque si no nos movemos demasiado de nuestro garaje particular otra opción es la de comprarse un armario de herramientas o hacerse un panel para las mismas, donde de un vistazo tendremos localizado todo.
  • Específicas. Desde luego el límite lo ponen nuestra cartera y el espacio disponible para almacenarlas, siendo recomendables todas aquellas herramientas que nos pueden facilitar aún más si cabe el mantenimiento de nuestra máquina, como manerales más o menos grandes con carraca y sus vasos necesarios, o aquellos útiles de uso específicos como los alicates para los anillos Seeger, habituales en los piñones de ataque o algunas palancas de cambio; o la imprescindible llave de bujías, que en su formato más extendido se puede llegar a sustituir por una llave de 21, cuando su medida real son 20,8 mm. -cuestión de detalle-. También abogamos por las más especializadas llaves dinamométricas, que tienen como objeto dar el correcto par de apriete a las diferentes tuercas y tornillos que ajustan nuestra moto, siendo sorprendente el bajo par, o fuerza de apriete, de muchos tornillos como los de métrica 6, que no suelen superar el kilo de fuerza, siendo muy frecuente deteriorarlos, porque con la mano ya somos capaces de dar más de esa cantidad de fuerza, además de que el lugar donde van roscados puede ser el mismo motor, construido en aleaciones frágiles. En estos casos y para evitar que se aflojen los tornillos, en lugar de apretar a lo bestia, lo suyo es usar fijatornillos, que es una pasta envasada en un tubo (para un uso cómodo), que como su explícito nombre indica sirve para eso, evitar que se aflojen tuercas y tornillos. Ésta la tenemos disponible en diferentes grados de dureza, hasta incluso el grado de fijaespárragos, para condenar esa unión, donde no es habitual hacer un mantenimiento frecuente, constituyendo otro de nuestros elementos imprescindibles.
  • Caballete alzamotos. Un caballete fijo o extensible nos facilitará los cambios de ruedas o suspensiones. Con el fijo, que es como un pequeño taburete, fabricado en material metálico (aluminio o hierro) o de plástico, nos tocará tirar de riñones para suspender la moto, mientras que con el extensible más conocido como alzamotos, de un pisotón podemos dejar la moto en vilo. Los más auténticos seguirán fieles a la más que amortizada caja de botellines.
  • Cambio de cubierta. Si contamos con desmontables, tres como mínimo, y cuanto más largos, más cómodos, podremos atrevernos con los cambios de neumáticos, aunque eso sí, es muy útil disponer de una terraja para manipular la válvula de la cámara y lograr un vacío completo de la misma rápidamente. Y si somos unos «aprovechados» de los que aprovechamos todo, vaya, los parches de reparación de cámaras prolongarán su vida, aunque esto está cada vez más en desuso, siendo cada vez más difícil encontrarlos. Si pertenecemos al grupo de los más «pro» y usamos y cambiamos «mousses», los desmontables serán el doble en cantidad por lo menos, y cuanto más largos, también mejor; igualmente será imprescindible una máquina destalonadora, que nos facilitará tan duro mantenimiento.
  • Aire. Con algo tan gratuito como el aire podremos hinchar o dar la correcta presión a los neumáticos. Claro que se puede usar una bomba de bici (cada vez dan más caudal de aire), pero un compresor nos ayudará a talonar mejor las cubiertas y sobre todo más rápido, siendo indispensable si la cubierta es de trial y «tubeless». Además, por extensión, éste nos proporcionará la presión suficiente para soplar un filtro de aire por ejemplo.
  • Manómetro. Por último, un manómetro fiable dará el toque final y maestro para salir al campo con las presiones adecuadas, según esté seco o húmedo el medio, o en función de otras condiciones a tener en cuenta (rodar en arena o firme duro).
  • Gasolina. Un bidón (mejor, homologado) será el encargado de preservar la preciada gasolina, si nos gusta salir llenos desde casa. Diferentes regaderas o embudos contribuirán a no derramar ni una sola gota de tan costoso líquido. Si además nuestra máquina es una dos tiempos, un dosificador o una probeta medida nos procurarán la mezcla idónea de aceite.
  • Aceites. También nos evitará contratiempos tener disponible aceite de transmisión para la caja de cambios o motor de las dos tiempos, así como el aceite para mezclar con la gasolina, o grasa para la cadena más o menos cómoda (en spray o en bruto, para aplicarla con el dedo), aceite para filtros de aire (muy viscoso), o los todopoderosos «tres en uno» o aflojatodo multiusos. El mencionado anteriormente fijatornillos se hace imprescindible cuando hemos perdido algún tornillo importante o caro en plena excursión.
  • Medidas. Con un flexómetro, metro para la inmensa mayoría, podremos medir con precisión algunas piezas para reponerlas, y además podremos ajustar las suspensiones a nuestro peso. Un calibre o pie de rey nos permitirá ser mucho más precisos a la hora de medir espesores o diámetros interiores, si por ejemplo nos animamos a cambiar unos rodamientos o retenes y no tenemos documentadas sus medidas para encontrar el repuesto.
  • Recambios. Aquí entran en juego los consumibles sólidos, como las pastillas de freno, que en jornadas con mucho barro pueden durar sólo un asalto; manetas de freno y embrague, si todavía no hemos conocido las articuladas; cables de mando, prácticamente sólo el del gas si nuestra moto es moderna -antes el que sufría de verdad era el del embrague-; o puños, por si éstos se rompen en un aterrizaje forzoso. No ocupan mucho, tampoco son una gran inversión y nos permitirán salvar un imprevisto por desgaste prematuro o rotura. Disponer de unas cámaras de rueda por si pinchamos también nos salvará de este desagradable imprevisto, teniendo en cuenta que somos capaces de cambiarlas. Un acopio de las tuercas y tornillos más susceptibles de perderse o romperse completan un garaje casi «Pro», en el que ya complicándonos la vida (o alegrándonosla, según se mire), podremos añadir un juego de herramientas para mecanizar, para extraer tornillos partidos o reparar una rosca, compuesto por machos, terrajas y los manerales para usarlos, brocas y su máquina de taladrar… Todo ello nos convertirá en el «Master de las Roscas» y ya no habrá excusas para que nada quede en su alojamiento original. La cinta americana es otro de los consumibles imprescindibles que nos sacarán de más de un atolladero, debido a su utilidad para tapar rajas y unir plásticos. Su aplicación la hemos visto hasta en motos nuevas de serie. Por otro lado, con la cinta aislante, como su propio nombre indica, la electricidad también quedará controlada.

Desde luego los imprescindibles de cada uno pueden diferir en gran manera y con mucho menos de lo expuesto en el artículo también se trabaja, pero quedamos expuestos a cualquier imprevisto en forma de rotura o mal funcionamiento y no poder solucionarlo. La lista de imprescindibles puede llegar a complicarse así como nuestro grado de implicación en el mantenimiento de nuestra máquina. Un elevador (si hay sitio) será un gran aliado para preservar nuestros riñones y no trabajar agachados, y disponer de un juego de extractores nos harán más solventes a la hora de hacer un mantenimiento más exhaustivo de rodamientos, rotores de encendido o el conjunto de embrague. En fin, nosotros decidimos, teniendo en cuenta los recursos disponibles, qué nos resulta imprescindible para trabajar sin problema en el mantenimiento propio de nuestra preciada moto.

© Agradecimientos y Créditos: Enlaces y menciones de esta entrada.

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PóluxCrivillé NO A LOS GUARDARRAÍLES ASESINOS

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5 replies »

  1. Gracias chicos por vuestros comentarios. A los que publicitan de manera directa o indirecta sus productos/servicios os sugiero que aportéis algo más que simplemente una URL. No sé, ya que sois profesionales de vuestro sector, sería muy interesante conocer consejos básicos sobre las herramientas. Por poner un insignificante ejemplo de todo cuanto sabéis; muchas llaves fijas, destornilladores, etc. “rompen” y/o “deforman” tras un pequeño esfuerzo… ¿qué tipo de material recomendáis o en qué nos debemos fijar para comprar algo que nos dure? ¿Entendéis la idea? Así ganamos todos, gracias 😉

    V’SsS

    PóluxCrivillé

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