Pontevedra-Verín-Pontevedra (+-330 Km)


Imagen © Autocity.com

Esta pequeña ruta pasó de un simple paseo vespertino a toda una odisea castigada por las inclemencias metereológicas. Por otra parte también fue un viaje en el que pude comprobar su autonomía, consumo, ergonomía, comodidad y comportamiento en vías rápidas.

El viaje era todo un reto, mi primera salida "en serio" por carreteras nacionales en un tú a tú con los demás usuarios de las mismas. Muchos conductores con "prisa" y algunos camiones que iba dejando atrás a golpe de acelerador. Fantástica respuesta en todas las situaciones.

Como podréis ver en los consumos que publico en mi blog, así que te metes a hacer kilómetros seguidos éstos bajan por debajo de los 5 litros y su autonomía supera la barrera de los 200 Km sin problemas y, si apuras los 12 litros de capacidad de su depósito, probablemente consigas unas cifras muy interesantes. Yo aún no apuré tanto.

En el tramo Pontevedra-Cerdedo-Soutelo-Paraño-Carballiño-Ourense la travesía discurría por carretera nacional. Esta 500 demuestra sobradamente empuje en adelantamientos y subidas en puertos, su conducción se hace amena, divertida y bastante coquetona. Después de haber pasado la primera revisión la noto algo más suelta y sube más alegremente en el cuentavueltas.

Una vez que te metes en la autovía Ourense-Xinzo de Limia-Verín la conducción se hace más monótona e incómoda debido sin duda a las contínuas rachas de aire lateral que existían por la zona. Ahora lo que se ponía a prueba era su capacidad de velocidad de crucero, recuperación y aceleración sobre otra clase de "carretera" y, la verdad, va como un tiro!!! Tampoco quise ir más allá del sentido común y sus escasos 1.100 Km de rodaje pero la respuesta del motor es cada vez más elástica. La gran parte del camino en autovía la hice a caballo entre las 6.000 – 6.500 – 7.000 rpm sin pasar en ningún momento de 140 Km/h cosa harto dificil ya que sientes que este motor "pide más".

El camino de vuelta se realizaba con "paquete", de noche, con el mismo aire fuerte lateral de la ida y acompañados por una leve cortina de agua que iba empañando y empapando cada vez más nuestro parabrisas y cascos.

Una vez repostamos en Carballiño emprendíamos la marcha para abordar la "recta final" del viaje. En ese momento no podía imaginar que lo peor estaba aún por pasar. Íbamos ganando altura a la par que ascendíamos por el puerto de montaña de "El Paraño", puerto que divide la provincias de Ourense con Pontevedra. En su escalada no sólo la noche se hizo más oscura y la lluvia más persistente, sino que la niebla y su escasa visibilidad ponían en serios aprietos la continuación de la marcha.

La potente luz halógena del monofaro se dispersaba en el horizonte perdiendo efectividad con la lluvia y ganando demasiado reflejo en la impenetrable niebla. Por más que agudizaba la vista dificilmente podía seguir la estela que dibujaba la línea longitudinal central que, en esos momentos, era la más segura para nosotros. La pintura de señalización y alumbrado público dejaron entrever su precaria calidad en tales condiciones.

Una vez llegamos a casa, (por fin!!! ), encontramos abrigo en la calefacción mientras nos desprendíamos de nuestra equipación que también se ganó a pulso su particular batalla con la naturaleza…

Categorías:Rutas

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